Qué es el coaching

El coaching es un proceso de acompañamiento para las personas que quieren conseguir un objetivo y hacerlo de forma más eficaz.

Aunque esta es la definición estándar, a menudo, el primer paso es definir cuál es ese objetivo a conseguir, ya que no siempre lo sabemos. Sí detectamos que no nos gusta lo que tenemos en este momento de nuestra vida, o que tenemos más decepción que satisfacción, pero no sabemos hacia dónde tirar.

Tipos de coaching

Hay diferentes tipos de coaching, según sea el ámbito donde se apliquen: coaching personal (life coaching), coaching profesional o laboral, coaching de empresa o empresarial (para la definición de la estrategia del negocio), coaching ejecutivo (o business coaching, para un cargo de una empresa, responsable de un equipo de personas), coaching de equipos (team coaching, realizado sobre el equipo como un organismo vivo, coordinado y motivado)…

En todos ellos, el proceso lo dirige la persona que contrata el proceso, o grupo de personas, según a dónde se quiera dirigir, sus objetivos, gustos y expectativas.

 ¿Cuánto dura un proceso de coaching?

Se llama proceso puesto que conlleva una duración para que incluya un aprendizaje, una interiorización de la motivación y del empoderamiento, y una fase final de autonomía con respecto al coach.

Puesto que el objetivo es el empoderamiento y la autonomía a la hora de conseguir los objetivos, es un proceso focalizado y eficiente. La duración aproximada mínima es de unas 4 sesiones, y la duración aproximada máxima de unas 12.

Las sesiones suelen ser semanales o quincenales para que, entre sesión y sesión, el coachee ejercite lo que ha aprendido y pueda observar qué está cambiando. Esto también responde a que el objetivo del proceso de coaching es que la persona que acude sea autosuficiente y sea capaz de poner en práctica las técnicas aprendidas de manera autónoma.

En cuanto a si conviene que las sesiones de coaching sean presenciales o puedan ser a distancia, esto dependería de la disponibilidad y gustos de la persona que lo contrata. A la gente le suele gustar más que sea en persona, pero casi todos los coachs trabajamos también a distancia para la clientela que no se puede desplazar, y las sesiones por skype o telefónicas son igual de eficaces.

¿Cómo es el coaching?

El coaching es un proceso de observación, decisión, acción y revisión posterior.

La parte de observación consiste en aumentar el autoconocimiento de qué queremos, de quiénes somos, de cuál es nuestra mejor versión de nosotros mismos y también de cual es nuestro comportamiento actual y las consecuencias y resultados que está teniendo.

Tras este proceso de análisis interno, viene una etapa de decisión de qué queremos conseguir, tanto en un corto como en un largo plazo, una temporalidad que no conviene perder de vista

Para lograrlo, habrá una nueva etapa de creación de opciones y elección: de concretar qué podemos hacer con quiénes somos, con lo que nos gusta hacer y hacia donde nos queremos dirigir. Escogeremos la que más nos guste para empezar a ponerla en práctica, en el último paso, el de la acción.

Este proceso es iterativo, con lo que se llega a la etapa de revisión. Al realizarlo, lo volveremos a empezar, para analizar la nueva situación tras la acción que se ha emprendido.

Por eso la acción es imprescindible. En el coaching decimos que sin acción no hay coaching, puesto que sin acción ni habrá resultados, ni habrá forma de evaluar si estamos consiguiendo lo que queríamos, ni forma modificar la acción para conseguirlo mejor, más rápido, o de manera más adecuada todavía a nuestra vida.

Para que un proceso de coaching sea exitoso, es imprescindible que la persona actúe, y lo haga probando nuevas formas de actuación, ampliando su repertorio de comportamientos, para que pueda encontrar lo que hasta ese momento no lograba.

¿Cuál es la metodología del coaching?

La metodología que se utiliza a lo largo del proceso, y sesión tras sesiones se llama GROW, que en inglés significa crecimiento:

GROW

G= Goal de objetivo a conseguir, que se observa y se decide

R= Realidad de la situación actual de la persona, que se observa

O= Opciones, entre las que se toma una decisión

W= Will (voluntad, futuro), para simbolizar la acción que se pone en marcha.

En qué se parece y en qué se diferencia de otras metodologías y terapias

El coaching se diferencia de otros estilos de acompañamiento, de terapia o de procesos de asesoría en cuanto a que el coaching parte de que la persona experta es quien nos contrata, es quien mejor conoce su vida, no es el coach.

Esa es la razón por la que los coachs no damos ni órdenes ni consejos. Y si, en algún caso, ofrecemos posibilidades de acción o técnicas, debemos verificar que éstas están dentro de los valores y principios que rigen la vida de esa persona y que le gustaría hacerlas.

En este sentido, es muy parecido a las terapias humanistas o constructivistas.

Aunque las herramientas con las que trabajamos incluyen un abanico ecléctico y solemos conocer distintos tipos de terapias. En mi caso particular, yo soy además psicóloga y uso técnicas de psicología positiva, constructivista, humanista, gestión emocional, PNL y otra serie de técnicas conductuales y cognitivas.

 

En ocasiones, se confunde el coaching con alguien que te asesora, o que te corrige, o que te motiva a trabajar más, rendir más. Nos lo imaginamos casi como un entrenador de película americana, que quiere que seas el mejor. Cuando la gente me pregunta algo así, yo me imagino a ese entrenador gritando: ¡venga, vamos, más! ¡tú puedes! ¡no abandones! ¡sigue, más!

No es exacto, aunque por supuesto que trabajamos para que nuestra clientela sea exitosa. Sin embargo, no siempre es cuestión de trabajar más e ir más allá, sino que en ocasiones el trabajo personal tiene más que ver con saber frenar o saber observar.

Y en otras, en poner más en práctica lo que sí nos gusta de nuestra vida o sí nos motiva. Es decir, en lugar de esforzarnos en lo duro o en corregir defectos, enfocarnos que la persona descubra mejores cualidades en sí misma y las ejercite más a menudo. En esto, se parece a la psicología positiva.

Tampoco es exacto que seamos mentores o profesores de alguna técnica concreta de liderazgo, por ejemplo. Aunque sí sabemos explicar diferencias entre estilos de liderazgos o practicar alguna técnica para que la persona compruebe con cuál se encuentra más a gusto, o se adapta más a su estilo de vida y valores.

En resumen, en el coaching no se trata de decirle a la persona cómo tiene que ser o cómo llevar su vida, sino de ofrecerle un lugar de reposo, de no juicio, de exploración, para que ella misma pueda ir más allá planteándose qué le gusta de lo que tiene, qué no y qué va a cambiar.

 

¿Cómo elegir coach?

De la misma manera que lo haríamos con otro profesional a quien queramos contratar. Podemos conocerle en persona, o preguntar por dónde se ha formado, qué escuelas o técnicas son las que más utiliza…

Mi recomendación es que para conseguir a un buen profesional, escojas a alguien que haya recibido formación de coaching en una escuela especializada o certificada, así como te recomendaría escoger a un profesional de la psicología que esté colegiado.

Pero la formación del coach puede comprender psicología o no. No es necesario que tenga estos estudios, aunque sí podría serle útil a la persona que busca coaching y que tiene algun problema de salud mental.

En mi caso, me certifiqué como coach ACC con la ICF (International Coaching Federation), estudié en el IEC (Instituto Europeo de Coaching, también certificado por ICF, por AECOP y por ASESCO) y soy Psicóloga colegiada por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.

 

Conclusión

En resumen, el coaching es un proceso de aprendizaje, de empoderamiento y de autonomía. Durante el proceso, la clientela aumenta su abanico de comportamientos, interioriza el aprendizaje y el proceso de revisión de sus metas y de sus situaciones, y consigue más motivación y más capacidad de decisión. El objetivo principal del coach es que esa persona esté satisfecha y sea autosuficiente y autónoma, y para eso suelen ser procesos cortos y eficientes.

La metodología básica es muy simple: los cuatro pasos del GROW (objetivo, situación actual, opciones y acción). La forma de llevarla a la práctica es diferente para cada persona y también lo serán las técnicas que se usen para definir objetivos, para definir acciones o para conocer la situación actual. Esto hace que sea un proceso muy personal y muy participativo

Lo común a todos los estilos de coaching, en especial a los que se hacen en Europa, es que nos guiamos por unos principios de respeto a la persona y a sus ideas y, por supuesto, a la confidencialidad de lo que aparezca a lo largo del proceso.

Es decir, el coaching es un proceso de acompañamiento para ser una mejor versión de quien ya somos, no es cambiar, sino serlo más a gusto.

Para conocer de primera mano un proceso, o para realizar alguna pregunta que te haya surgido con este artículo, me puedes contactar cuando te venga bien.

¿Te animas a pensar en tu propio GROW?

Cuáles son tus objetivos

Cuál tu situación actual

Cuáles son las opciones que tienes para pasar de tu hoy a tu futuro

Cuál es la acción que vas a poner en marcha desde ya mismo para conseguirlo

Y también puedes contactar conmigo para que te apoye en cualquiera de las etapas.

 

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