Qué es la curiosidad

Curiosidad: una emoción agradable que implica el reconocimiento y la búsqueda de de informaciones y experiencias nuevas​.

Escondemos la curiosidad porque la consideramos infantil. Tanto el hacer preguntas, como el asombrarse… es de críos. Y es cierto que de pequeños nos sorprendíamos más, todo era nuevo, no sabíamos cómo cambiaban las cosas ni cómo funcionaba el mundo ni qué significaba el tiempo ni por qué el cielo cambiaba de color. Y ahora sí.

Y a veces, esa sabiduría y esos conocimientos nos están impidiendo observar el mundo con curiosidad e interés. Nos están obligando a ver todo de la misma forma que ya sabemos, sin hueco para sorprendernos, sin posibilidad de asombrarnos. Sin nuestra pasión habitual por el aprendizaje y el descubrimiento.

Y digo habitual porque es la actitud curiosa la que nos hace humanos, es la que nos permite disfrutar con una visita a un museo, viendo una competición deportiva o yendo al teatro. Nos encanta que nos sorprendan. Pero al mismo tiempo, creemos que ser mayores es saberlo todo. Que deberíamos saberlo todo. Y que si algo no lo sabemos, mejor esconderlo.

Por qué relaciono el coaching con al curiosidad

Es obvio que el coaching necesita aprendizaje,  y este se aviva con la curiosidad. Pero voy a ir más allá del aprendizaje de habilidades profesionales, porque tenemos ya las fiestas a la vista, así que este mes es diferente a la hora de plantearnos actividades, laborales o personales. Pero la curiosidad se puede practicar siempre.

Por lo tanto, os animo a entrenarla durante estas semanas, a que nos acerquemos a la vida de puntillas y cara de interés, como decía un profesor mío, imitando a una niña que va a ver si han llegado los Reyes. Y que nos dediquemos a observar los lugares que vemos todos los días, quizás han cambiado, o quizás son bonitos, y ya no los apreciamos. O a planificar alguna actividad nueva, o incluso, que nos interesemos más por las personas que nos rodean.

Porque con la gente también hemos perdido la inocencia, la costumbre también nos impide el reconocimiento de los demás. Porque la mayor parte de las conversaciones no las tenemos con la persona que está enfrente, sino con la imagen de ella, incompleta y estática, que nos hicimos hace mucho tiempo, al conocerla, incluso. Y seguimos en esa misma conversación, que ni nos permite cambiar, ni nos permite apreciar el crecimiento que han tenido los demás.

Con ese mismo espíritu curioso, os invito a que estas navidades, entre cenas de reencuentro con amigos y comidas familiares, nos permitamos re-conocer a esa gente maravillosa que nos rodea, re-descubrir sus cualidades, re-conectar con lo que les admiramos.

Te deseo unas fiestas llenas de curiosidad, de sorpresas y de conexión.

¿Quieres recibir artículos como este en tu email? Regístrate aquí.

Comparte en RRSS si te ha gustado:
Facebook
LinkedIn